Desafío
La marca tenía una identidad visual irreverente y disruptiva, ligada a la estética del rock y la cultura urbana. El problema: las plataformas de e-commerce tradicionales, basadas en plantillas, diluían por completo esa personalidad. Un catálogo genérico bajaba el valor percibido del producto y no replicaba el universo de marca en lo digital.
Solución
Diseñamos y programamos “Rocola”, un componente interactivo que funciona como núcleo del embudo de compra: el usuario elige sus packs (x1, x2, x4, x6) manejando los controles mecánicos de una rocola analógica. Construimos toda la estética desde cero —neones, tipografías de época, marcos de madera— y conectamos ese motor con el catálogo completo, para que el checkout siga la experiencia de marca en vez de cortarla.
Resultado
Sostenemos altos niveles de conversión sin resignar identidad visual.
Transformación
La marca hoy tiene un canal comercial escalable, seguro y 100% alineado con su posicionamiento.